A 35 días del inicio de la temporada 2021/2022, Nación todavía no aprobó oficialmente el protocolo sanitario del puerto de Ushuaia, ni resolvió los de apertura de fronteras para el ingreso de turistas. Mientras desde la Provincia se reclama y aguarda una rápida decisión, esta indefinición motivó que una empresa de cruceros antárticos mudara su operatoria a los puertos chilenos de Punta Arenas y Puerto Williams.


Incertidumbre por los cruceros

La determinación de la empresa Silverseas Cruises de mudar su operatoria de cruceros antárticos a los puertos chilenos de Punta Arenas y Puerto Williams sirvió para dejar en evidencia la demora que existe a nivel nacional en definir la forma en que se implementará en la práctica la operatoria de cruceros antártico y bioceánicos que fue autorizada a partir del próximo 20 de octubre.

La empresa, que es parte del grupo Royal Caribbean y que opera en esta región con los barcos “Silver Cloud”, “Silver Wind” y “Silver Explorer”, al comunicar públicamente su decisión destacó que “Chile es una puerta de entrada fantástica con una infraestructura estable y excelentes servicios” a la vez que felicitó al gobierno del vecino país “por su inquebrantable dedicación para restablecer la navegación hacia el Continente Blanco de forma segura y enriquecedora”.

Roberto Murcia, presidente de la Dirección Provincial de Puertos, dijo ayer que “la empresa ya nos había anticipado esta decisión”, y que la misma respondió a que “Chile no tiene restricciones para el ingreso de extranjeros” y no por una cuestión referida a costos o mejoras operativas respecto del puerto de Ushuaia.

Hasta ahora, a mitad de camino

El pasado 24 de agosto mediante Decisión Administrativa de la Jefatura de Gabinete Nacional dispuso la reanudación progresiva y segura “de la actividad de cruceros bioceánicos y antárticos” a partir del miércoles 20 de octubre “en el marco de las medidas sanitarias vigentes al momento de su implementación y con sujeción a las recomendaciones que al efecto establezca la autoridad sanitaria nacional”.

Pero desde ese entonces, hasta ahora aún no hay definición alguna sobre cómo se va implementar la apertura de fronteras para el ingreso de extranjeros con fines turísticos y los requisitos sanitarios específicos que deberán cumplir aquellos que lo hagan para embarcar en el puerto de Ushuaia en los cruceros, como así tampoco en lo referido a los protocolos de ingreso de los barcos y sus tripulantes al país.

“Esa indefinición sí nos dificulta muchísimo, porque para las empresas es muy importante saber” lo antes posible “cómo va a ser el tema de ingreso de buques, tripulantes y recambio de pasajeros”, precisó Murcia en declaraciones a Radio Nacional Ushuaia. Incluso mencionó que la semana pasada “el Gobernador le ha planteado al Gobierno Nacional que es necesaria una pronta decisión sobre si los pasajeros extranjeros va a tener que cumplir o no cuarentena cuando ingresen al país”, y dónde van a tener que cumplirla, más allá de que el protocolo sanitaria elaborado por la Provincia, y que todavía no fue aprobado por Nación, les exija contar con esquema completo de vacunación contra COVID-19, PCR negativo al arribo a la país, y test de antígeno negativo para poder desembarcar en el puerto de Ushuaia.

Aún en medio de esta incertidumbre, Murcia se mostró optimista en cuanto al desarrollo de la actividad de cruceros antárticos. Consultado sobre cuántas de las 461 recaladas previstas para esta temporada están ya confirmadas dijo que se está relevando esa información empresa por empresa. “No vamos a tener la gran temporada a la que estamos acostumbrados, porque no todas las empresa pueden cumplir con las exigencias contempladas en los protocolos, pero creemos que vamos a superar las 300 recaladas y que el pico de la temporada se va a dar desde mediados o fines de noviembre a enero o febrero del próximo año”, apuntó.

La demora del Gobierno Nacional puede generar diversas complicaciones

No sólo está juego la competencia que Ushuaia mantiene con los puertos chilenos de la región para consolidarse como puerto que concentre el grueso de la operatoria antártica, sino también el impacto económico que el movimiento de cruceros genera en la capital fueguina y que excede con creces lo referido exclusivamente con tasas y servicios portuarios (tasa de amarre, agua energía). Es de tener en cuenta que a cada barco que ingresa a puerto genera trabajo directo para los agencias marítimas, prácticos, empresas de logística, estibadores y transportistas, y que además demandan provisión de combustibles y alimentos que atienden empresas locales, más allá del gasto que los pasajeros puedan realizar en excursiones, gastronomía y comercio en general.

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