El juez Sebastián Osado Viruel a cargo del Juzgado Civil 1 de Ushuaia, autorizó la identificación solicitada por los familiares del hombre, cuyos restos permanecieron arrumbados junto a otros féretros en una morgue clandestina improvisada por la funeraria Ramón Oviedo.


Sandra, Gabriela y Diego, los hijos de Juan Sena, fallecido el 16 de marzo de 2020 y cuyos restos aún permanecen a resguardo de la empresa Ramón Oviedo, accedieron a una medida cautelar para corroborar la identidad del cuerpo que estuvo un año depositado en un galpón sin habilitación junto a más de 40 féretros a la espera de una cremación.

“Se cumplió un año de su partida y lamentablemente aún no hemos podido cumplir su última voluntad ni tampoco cerrar esta etapa de tanto dolor” dijeron los hermanos en una carta abierta en la que contaron los avatares de su disputa legal contra la funeraria, acusada de haber mantenido en la clandestinidad durante un año, los restos de un número indefinido de personas en un galpón sin mantenimiento ni cuidado en pleno centro de la ciudad.

La familia Sena inició una causa penal que recayó en el Juzgado de Instrucción N° 2 de Ushuaia a cargo de la Dra. María Cristina Barrionuevo y a raíz de ello, la magistrada dispuso el vaciamiento de ese galpón y el traslado de los cadáveres a los cementerios públicos ya que entre los fallecidos que esperaban una cremación, también había víctimas de COVID-19.

Como parte querellante, Sandra Sena pudo acceder la semana pasada al expediente que ya tiene más de 500 fojas y dijo que “el daño está probado, la justicia ha investigado y estamos a la espera de que el titular de la funeraria se presente a declarar”, indicó Sandra Sena en diálogo con El Sureño. En tanto, el titular de la funeraria, Ángel Oviedo que debió presentarse la semana pasada a declarar; mandó un escrito al juzgado diciendo que lo hará el jueves 25 de marzo.

“Ese mismo día que fuimos al Juzgado para ver el expediente, se cumplía el año de la muerte de mi papá. Le dije a mis hermanos que sentía una gran tranquilidad, porque todo lo que denunciamos, se probó como cierto. Ahora falta que él (Oviedo) de su versión. Lo que a nosotros nos impulsó a pedir el ADN, es que en las primeras fotos que se hicieron en el galpón, los féretros estaban identificados con un papel impreso. Y en los últimos allanamientos, los féretros estaban identificados con una plaquita. Pero cuando hay tanta manipulación, la duda es inevitable”, señaló Sandra Sena.

Hace pocos días trascendió, que otra de las familias que habían impulsado el pedido de ADN de su familiar muerto, finalmente aceptó la propuesta de la funeraria de reconocer el cadáver a través de las prendas de vestir. El féretro se abrió ante la presencia de un escribano y tras el consentimiento, al día siguiente se cumplió con la esperada cremación, después de 7 meses de inexplicable espera.

En cambio, los Sena solicitaron la medida cautelar en el fuero penal para acceder al ADN, donde les fue denegada. No obstante recurrieron al fuero civil, donde finalmente el juez Sebastián Osado Viruel, a cargo del Juzgado Civil 1 de Ushuaia, autorizó la identificación solicitada a través de la Dra. Griselda Engelhard y de ser positiva, se cumplirá definitivamente con el pedido de su padre, de ser cremado y sus cenizas arrojadas en el río Paraná en su Corrientes natal.

“No íbamos a parar con esto hasta tener el ADN de mi papá. Nosotros no podemos ni queremos identificarlo por las ropas como se nos ofreció a nosotros también. Nos pareció muy perverso, muy morboso que nos ofrezcan eso después de un año y por eso fuimos por el ADN”, acusó Sena.

A partir de esta medida cautelar, los forenses tomarán las muestras para analizar e inmediatamente, los restos serán cremados. “Nosotros vamos a recibir esas cenizas, y esperaremos los resultados del análisis y en base a eso, resolver cómo seguir adelante”.

Acerca de lo que espera que declare Ángel Oviedo en el día de mañana, Sandra dijo “me gustaría que explique por qué dejó el cuerpo de mi papá tanto tiempo mientras cremaba a otros, porque en las evidencias se nota perfectamente el manejo discrecional que hizo con la muerte”.

En la carta publicada la semana pasada, los hermanos Sena lamentaron que “ninguna autoridad, sabiendo del caso se acercó, ni dieron explicaciones de la condición inhumana en que se encontraban los restos de nuestro padre. Nadie se hizo responsable de la falta de control. Solo vecinos, amigos, compañeros, abogados y medios de prensa ofrecieron solidaridad y acompañamiento en este dolor, que no termina”.

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