Trastornos de ansiedad, actitudes obsesivas y cambios en las relaciones de pareja pueden ser producto del uso constante de un teléfono móvil. Cuánto influye el uso excesivo de las redes sociales.


 

2007 uso obsesivo del celular

Amar lo que está fuera del alcance de la mano y rechazar lo cercano, lo palpable. Con el correr de los años, los celulares generaron una notable dependencia en las personas. Lo distante -contacto que requiere un vínculo digital- supera en preferencia al encuentro íntimo, cercano y personal.

Para los especialistas, el teléfono móvil es una extremidad adicional del cuerpo humano. Sorprende. Y más aún si se tiene en cuenta que un usuario típico de teléfono móvil toca la pantalla más de 2.500 veces por día.

La investigación, a cargo de la firma estadounidense Dscout, encontró que el 10% de las personas que utiliza celular, lo toca más de 5.400 veces al día. Carlos Pachuk, médico psiquiatra y autor del libro ‘Terapia grupal. Curarse por Internet’, explicó que este fenómeno «se transformó en una costumbre casi obsesiva relacionado con la cultura actual. Hemos pasado de dar un salto antropólogico a ser seres biotecnológicos o ‘tecnovivos’.

Dscout rastreó a 100 usuarios de Android con una herramienta especial que contó con la interacción del centenar de dispositivos móviles. Los participantes realizaron diferentes acciones durante cinco días. Escribir, grabar o deslizar la pantalla fueron contados como un «toque».

«El problema más común de las personas es que no logran desprenderse del celular. Dependencia absoluta. Sin el celular, pareciera que uno no es nada. Uno piensa ‘puedo andar sin auto, pero sin teléfono no’. Como siempre le digo a mis pacientes, este aparato te absorbe el tiempo libre. Apaguémoslo durante cuatro horas a ver qué pasa», dijo Pachuk.

El informe también sostuvo que un usuario promedio pasa 145 minutos al día únicamente con su teléfono. «Cada vez se usa menos para hablar, pero sí mucho más para enviar y recibir mensajes de WhatsApp, para ubicarnos en día y hora, chequear mails, pronóstico del tiempo, tomar fotos, grabar videos, escuchar música, tomar notas, como despertador, borrador de notas, entre otras actividades», dijo el médico psicoanalista.

En cuanto a los usuarios de iPhone, Apple confirmó recientemente que sus usuarios de dispositivos desbloquear sus teléfonos más 80 veces cada día. Eso es tanto como seis a siete veces por cada hora.

El doctor Pachuk trabajó durante muchos años vía Skype con migrantes que hacían terapia en el extranjero debido al desarraigo. Su experiencia le permitió realizar un análisis y destacar las cinco actitudes que delatan la dependencia de las personas hacia los celulares.

 

Trastornos de ansiedad

«Para las personas, el drama mayor es: ‘se me quedó sin batería’. Estar sin batería es como estar desnudo frente al mundo. Es quedarse sin nada. También la falta de respuesta produce inseguridad e ideas paranoides. ‘¿Qué estará haciendo el otro? ¿Por qué no me contesta?'».

 

Actitud obsesiva

«Controlar el celular. Se calcula que el 80% de las personas observan su celular al menos 6 ó 7 veces por hora. Todos los cambios son positivos y negativos a la vez. Yo no quiero negar el progreso, sino ver cómo regular estas situaciones».

 

Nuevos contratos laborales

«Te altera el tiempo libre. En un trabajo le dicen a las personas: ‘vengan de lunes a viernes pero dejen el celular prendido los fines de semana por si hay que responder un mensaje o un mail’. Así es imposible disfrutar del ocio».

 

Cambios en la relaciones de pareja

«Las relaciones de pareja que se crean por aplicaciones como Tinder o Happn son más fugaces, multivariadas. Tantos métodos de conexión hicieron que se reemplace el diálogo por el lenguaje gráfico. Algunas parejas se hablan por WhatsApp dentro de una misma casa. Eso -inevitablemente- genera conflictos en la relación».

 

Patología de las redes sociales

«En un futuro viviremos en una especie de ‘Gran Hermano planetario’. Volvemos a la cultura de la inmediatez, en donde todo el mundo quiere 15 minutos de fama. Los chismes de los famosos ahora son chismes amateurs: uno sabe qué hacen las personas. Hay un grito desesperado que dice: ‘aquí estoy, veánme’. Es el constante deseo de mostrarle la vida a los demás».

Fuente: Infobae.

 

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