En la Argentina, es tan popular como el esquí. Cómo ganó adeptos en el mundo y por qué es el preferido de la gente joven. Qué se siente estar sobre la tabla, según una de las grandes promesas del país.


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PRO. Miles de fanáticos visitan todos los años a Tierra del Fuego para disfrutar de los descensos del Cerro Castor.

Hasta hace unos años era despreciado. Se lo calificaba como una práctica de rebeldes y osados. Sin embargo, en los últimos tiempos el snowboard se asentó cada vez más como uno de los preferidos de los argentinos y hoy se puso a la par del esquí en el número de sus practicantes.

En el país, los centros de Alta Montaña más importantes le dan a este deporte extremo la misma importancia que la variedad más tradicional y ofrecen pistas profesionales u opciones fuera de los circuitos. Con predominancia de jóvenes, el Snowboard llegó para quedarse a la nieve nacional.

Sus orígenes son relativamente recientes y sus raíces radican en otros deportes extremos, de los que tomó sus ingredientes esenciales: el surf, el skate y el esquí. La historia no se pone de acuerdo en quiénes fueron sus pioneros, pero sus primeros registros fueron en la década del ’50, cuando entusiastas del surf y del skate decidieron experimentar: construyeron tablas rústicas y aplicaron sus habilidades para una nueva variedad de deporte extremo en la nieve.

Así y todo, la primera tabla de snowboard entró al mercado en los ’60: la «Snurfer» de Sherman Poppen, que en un principio era como un híbrido entre un trineo y una tabla de skate. Además, disponía de una soga en el frente para ofrecer más control.

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FUROR. Cada vez más chicos prefieren subirse a la tabla antes que el esquí.

Durante los comienzos, el snowboard comenzó a atraer la atención de practicantes de skate y surfistas. Los esquiadores los veían con recelo, y no lo consideraban como algo «serio». Empezó a cobrar popularidad en los ’70 y ’80, con pioneros como Dimitrije Milovich y Jake Burton Carpenter, que crearon nuevos diseños y utilizaron nuevos materiales. Paso a paso, la tabla de snowboard se convirtió en la que hoy todo el mundo conoce. En 1998 fue aceptado como deporte olímpico y su popularidad se incrementa en la actualidad de manera constante. En Estados Unidos, es el deporte invernal con mayor crecimiento.

Es más, muchos ávidos esquiadores reemplazaron los esquíes por una tabla de snowboard. Lucas es un jóven de 28 años que toda su vida esquió con su familia y, aunque no cambia a esa actividad por nada, cada tanto prefiere probar suerte con la tabla: «La adrenalina y el vértigo que te da el snowboard son totalmente distintas a la del esquí. A veces uno necesita variar para divertirse un poco».

«Actualmente en Europa se encuentra en retroceso perdiendo espacio con el freeride y las nuevos esquíes de doble espátula y de corte moderno. En Estados Unidos se mantiene y da pelea, pero en Argentina se da un fenómeno particular y ha logrado afianzarse gracias a la gran afluencia de público brasileño que desea practicar un deporte similar al surf», aseguró a Infobae Nestor López Dávalos, director de la escuela Xtreme en Cerro Catedral.

El responsable de Marketing de Las Leñas, Julián Bachelet, explicó que el promedio de esquiadores y snowboarders es «aproximadamente 50/50». Agregó que la proporción varía mucho según el centro de esquí pero, a diferencia de la Argentina, todavía existen centros en Estados Unidos que no permiten la practica del snowboard.
Federico Romano, rider y encargado del Castor Park, contó: «el snowboard es un deporte relativamente nuevo y son los jóvenes quienes más se acercan a este deporte. Generalmente son chicos que también practican skate y surf durante el verano». De todos modos, no cree que haya rivalidad entre los practicantes de las diferentes variantes: «En realidad es un mito que fue creciendo, pero es algo que no es real, no existe como tal. Como el esquí es un deporte que surgió antes, es una cuestión de rivalidad generacional más que nada».

«¿Esquí o snowboard?», es la primera pregunta que suena al llegar un visitante a un centro de Alta Montaña durante la temporada invernal. Es que, aunque diez años atrás recién se estaba adaptando la infraestructura de los centros para recibir a los aficionados de este deporte, hoy ya no se cuestiona más. Hay instructores especializados, equipamiento óptimo y competencias propias. Incluso el mismo esquí tomó varios de sus elementos para hacerse más extremo, como la realización de piruetas fuera de pista y trucos de todo tipo.

“La adrenalina y el vértigo que te da el snowboard son totalmente distintas a la del esquí”, explica Lucas, de 28 años

Para Gonzalo, de 22 años y snowboarder asiduo, la gente elige el snowboard porque está de moda: «Para muchos tiene más onda y es más canchero, pero también hay otros factores que los llevan a practicarlo, como por ejemplo hacer otro deporte extremo como el skate, longboard o surf, que hace que te inclines por el snowboard porque es más parecido». En su caso, explica que probó tanto esquí como snowboard cuando era chico, pero eligió el segundo porque él también practicaba skate y los dos iban prácticamente de la mano.

Y lo recomienda con fervor. «Las personas a veces no lo eligen porque creen que es más difícil, pero eso es mentira. En el esquí es más fácil pararse pero es más difícil mejorar. En cambio en el snowboard es más dificultoso arrancar porque pararse es complicado, pero una vez que sabés, mejorar en el snowboard es más simple». Si de centros de esquí se trata, él prefiere ir a San Martín de los Andes porque es más tranquilo, pero reconoce que la mayoría de la gente de su edad encara para Las Leñas, por su mayor público joven y la calidad de su nieve.

En Las Leñas, los programas de snowboard fuera de pista llevan a descubrir lugares con opciones prácticamente ilimitadas de terreno al que se puede acceder desde medios de elevación. Cerro Bayo ofrece dos zonas diferentes para la práctica de Freestyle, tanto para esquí como para snowboard (además de sus experiencias fuera de pista). Lo cierto es que todos los centros del país -entre los que también destacanCerro Castor, Catedral y Chapelco– están preparados para recibir al snowboarder amateur y al profesional. Además, poseen escuelas para los principiantes.

Para un primer descenso, la mayoría de los instructores coincide en que con un par de días de práctica inicial es suficiente Santiago Maza, director de Montaña de Cerro Bayo, explicó que ese lugar es «ideal para el snowboard para quien busque practicarlo fuera de pista y quien quiera disfrutar de pendientes fuertes con buena nieve». Además, poseen un muy buen nivel de profesores, con gente muy experimentada y que disfruta de la enseñanza, que va a llevar de manera más rápida a los primerizos a deslizarse por la montaña.

Arrancar no es fácil pero tampoco es imposible. Para un primer descenso, la mayoría de los instructores coincide en que con un par de días de práctica inicial es suficiente. Caerse y levantarse, de eso se trata. Aunque para hacer piruetas y trucos, la cuestión ya se pone más complicada. Se requiere de uno o dos meses de intensa práctica, muchas caídas y una dosis potente de paciencia. Pero el resultado vale la pena.

La promesa del snowboard en Argentina

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PROMESA. El barilochense de 20 años empezó snowboard a los 5 años. Su objetivo es llegar a los JJOO de invierno de 2018.

Iñaki Odriozola tiene 20 años, es oriundo de Bariloche y es la próxima promesa argentina en la especialidad. Su primer acercamiento a la nieve fue con el esquí a los 3 años de edad. Unos años más tarde, después de ver videos de snowboard, nació su amor por ese deporte y, desde ese momento, no pudo imaginar su vida sin la tabla. «Empecé a andar a los 5 años, comencé en el CAB (Club Andino Bariloche), aunque a los 3 ya me había entusiasmado con los esquís», recordó Iñaki, en diálogo con Infobae.

Y, él, campeón de snowboard, ¿lo prefiere antes que el esquí? «Son deportes totalmente diferentes», aseguró. «Los dos están geniales, hay que hacer el que más le divierta a uno. El esquí es más fácil para aprender por el equilibrio en dos tablas a comparación de una en el snowboard, que requiere más paciencia y perseverancia». En cuanto a pistas argentinas, cree que el país tiene mucho para ofrecer: «La verdad es que tenemos muy buenos terrenos por toda la Patagonia. No me quedo con ninguno en especial ya que todos tienen su belleza particular y buenas pistas. ¡Todas me parecen increíbles!».
También va a la facultad y estudia Kinesiología. Entrena de lunes a sábado por dos horas al día y cama elástica tres veces a la semana. Su vida es ajetreada sin dudas, pero su próximo objetivo lo mantiene motivado: representar a Argentina en los Juegos Olímpicos de Invierno 2018 en Corea del Sur junto con el Equipo Nacional de Snowboard.»Confío en mí y en mi sueño de representar a Argentina en los Juegos del 2018″, explicó el joven. «Con el equipo entrenamos muchísimo en el CENARD cuando todavía no nieva. Es una preparación que requiere tiempo, preparación física y mental».

Su máximo desafío sobre la tabla es superar al miedo y superarse a sí mismo. Dice que lo más importante es controlar la adrenalina y confiar en uno, siempre. Lo que siente cuando hace snowboard es inexplicable, pero podría definirlo como libertad: «Creo que es difícil de describir lo que uno siente cuando está arriba de la tabla y el viento te pega en la cara. Es pura felicidad y se lo deseo a todos los que se animen a practicarlo».

Fuente: Infobae.

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