La situación de Garbarino se agravó después de que su dueño, Carlos Rosales, rechazara un oferta de vender la cadena. Ahora analizan la posibilidad de ir a concurso para evitar la quiebra. En los últimos días comenzaron a cerrar casi todos los locales que tiene la Capital Federal, y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza, entre otras.


Garbarino atenderá de manera online

Según informa iProfesional, Garbarino acaba de comunicar el cierre de sus locales de manera física. Si bien la venta de sus productos se pasará a comercializar de manera online, miles de empleados están esperando a ver qué sucederá con su futuro.

La situación de Garbarino se complicó después de que su dueño, Carlos Rosales, rechazara un oferta de vender la cadena. Y ahora están analizando la posibilidad de ir a concurso para evitar la quiebra.

De esta manera, durante los últimos días, la empresa comenzó a cerrar casi todos los locales que tiene la Capital Federal, y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza, entre otras.

En la actualidad, Garbarino cuenta con 200 sucursales, muchas de las cuales han sido tomadas por sus empleados reclamando la reapertura y el compromiso del propietario de la continuidad laboral.

Sin embargo, la falta de productos y de giro financiero le impide a Rosales poder normalizar la situación, con una deuda mayor a los $2.300 millones y falta de pago de sueldos y aguinaldos a sus 4.200 trabajadores.

Del mismo modo, la empresa Digital Fueguina y Tecnosur se encuentran en crítica situación y en los últimos días el sindicato de comercio mantuvo comunicaciones con las autoridades provinciales para reclamar ayuda y evitar que cierre.

Sin embargo, este deterioro de la empresa es anterior a que Rosales asumiera el control de la cadena, ya que venía acumulando una deuda por $12.000 millones con un grupo de acreedores entre los que se encontraban los principales bancos y empresas de tecnología del país.

De ese monto, su directorio pudo encaminar un acuerdo con las entidades financieras para reestructura la cancelación de unos $5.000 millones. En el caso de los proveedores fue Rosales quien encaminó las conversaciones para reordenar la deuda por los $7.000 millones restantes.

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