El biólogo del CADIC, Adrian Schiavini, instó a eliminar de las calles de Ushuaia los comederos para perros callejeros y se pronunció lapidariamente contra la colocación de estos dispositivos en varios sectores de la ciudad, y argumentó toda una serie de riesgos y peligros que esto conlleva para la salud e integridad tanto de las personas como de los animales. Alertó que se puede replicar la situación que se vive en la India con esta problemática.


CADIC pide la eliminación de los comederos de perros en las calles de Ushuaia

Schiavini señaló que se está “subsidiando y favoreciendo la presencia de perros sueltos en la calle cuando eso está prohibido por una ordenanza”, y observó que deriva en un gran daño a la fauna local, sumado a potenciales ataques a otras personas y animales.

“Yo entiendo que un derecho es algo positivo que suma a la vida de un ser vivo. Vivir en la calle y estar expuesto a ser atacado por otros perros, a ser atropellado por un auto, comer basura, vidrio no puede ser considerado un derecho. Esperemos que no ocurran ataques a personas que se les ocurra pasar cerca de un comedero”, advirtió el científico hoy en entrevista por FM Master’s.

En este sentido, Schiavini insistió con que los comederos públicos dispuestos en la avenida San Martín y otros sectores de la ciudad “son un sinsentido”, y apuntó contra esta iniciativa en función de que lo que se está haciendo según sus palabras es “subsidiar” a estos canes en la vía pública, con todos los riesgos que esto supone para la sociedad y el reino animal.

“Uno ve los que están colocados en San Martín, como se alimentan las gaviotas australes u otros pájaros consumiendo alimento que no está diseñado para ellos. Continúa siendo otro sinsentido, porque estamos subsidiando especies que están comiendo algo que no deberían”, afirmó.

Sumado a lo anterior, el biólogo vaticinó que, de proliferar los comederos públicos en Ushuaia, “lo que se va a ver es lo que sucede en la India”, donde los perros que se alimentan de ellos “terminan identificándolos como parte del territorio a defender y eso deriva en ataques a las personas y otros perros”.

“Yo creo que no deberían existir, favorecer la presencia de perros sueltos en la calle no solo viola la normativa. Es muy triste que las asociaciones que defienden los derechos de los animales no perciban el daño que les producen a estos mismos perros, con la fantasía de que el perro comunitario que vive suelto en la calle y no es de nadie tiene todo el derecho de estar en esa situación, simplemente porque voy y le dejo un pedazo de comida o le construyo una cucha”, expresó.

“Yo no querría estar viviendo en la calle, esto no puede ser considerado un derecho. A los perros comunitarios / callejeros la desparasitación les dura hasta que se contactan con otro animal con parásitos o con defecación, compartir saliva en los comederos o agua en los bebederos es la mejor manera de contagiarse, inclusive el perro que llevo yo con correa si toma de esa agua se puede infectar”, alertó Schiavini.

No obstante lo anterior, el profesional sí destacó la labor que realizan las agrupaciones protectoras en relación con el rescate de canes de la vía pública y la puesta en adopción, aunque expresó que “es falso” pensar que todo lo que se hace “es inocuo y genera un bien en los animales”, en obvia alusión a los comederos públicos.

La gente que ama tanto a los animales no se da cuenta lamentablemente del daño que producen determinados comportamientos promovidos. No podemos pensar inocentemente que el perro que anda suelto por la calle tiene el derecho a vivir: tener animales en la vía pública genera un problema de seguridad para las personas, de salud para otros animales domésticos, y además de la fauna silvestre“, aseguró Schiavini.

“Yo, cuando era chico, vivía en Temperley y teníamos un perro comunitario que andaba con nosotros y nos acompañó dos años dando vuelta jugando a la pelota, ya era parte del barrio. Pero eso era en esa época, ahora no es más así”, sentenció el biólogo del CADIC.

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