Se trata de Raúl Paderne. Defendía a un joven acusado de abuso sexual. Fue porque le negaron incorporar testimonios y hacerle una pregunta a una perita. Dijo que no podía convalidar “una parodia de juicio que en realidad era un paredón de fusilamiento”. Lo sancionaron.


Abogado defensor se enojó y abandonó juicio que debió suspenderse

El abogado defensor dijo que no podía convalidar “una parodia de juicio que en realidad era un paredón de fusilamiento”.

Un hecho inédito en la historia del Poder Judicial de la provincia se produjo ayer en Ushuaia cuando el abogado defensor de un hombre imputado del presunto abuso sexual de una joven de 15 años, se levantó del juicio oral y abandonó la audiencia dando un portazo, tras increpar a los jueces del tribunal y acusarlos de impedirle el libre ejercicio de la defensa de su cliente.

El protagonista del incidente fue Raúl Paderne, un abogado penalista de extensa trayectoria en la provincia, quien justificó su reacción, y aunque admitió haberse “excedido un poco en las formas”, adelantó que evalúa presentar una denuncia penal contra dos de los magistrados intervinientes en el juicio, por el presunto delito de prevaricato.

El caso investiga si el acusado, también una persona joven, abusó sexualmente de la víctima (con quien tiene un parentesco lejano, no sanguíneo) en al menos tres oportunidades durante el transcurso del año 2016.

El juicio oral pero reservado (por la índole del delito) comenzó con cuestiones preliminares planteadas por Paderne, quien requirió la declaración testimonial de la víctima, la de la pareja del acusado, y una pericia sobre el vehículo en el que habría tenido lugar uno de los abusos.

Los jueces solo hicieron lugar a la pericia mecánica (denegaron los demás pedidos) y la audiencia continuó “con normalidad”, según relató el propio Poder Judicial a través de una gacetilla de prensa.

Los primeros dos testigos en declarar, a propuesta de la defensa, dijeron conocer la existencia de una relación sentimental entre el acusado y la víctima, y uno de ellos introdujo el dato de que el imputado manejaba un remis de color verde.

La defensa tomó nota de ese dato porque, según la víctima, uno de los abusos se produjo cuando el hombre la llevó hasta el camping municipal a bordo de un Toyota Corolla de color gris.

Cuando unos minutos después declaró como testigo una perita psicóloga del Poder Judicial, Marina Zamar, Paderne pretendió preguntarle si la confusión entre los colores distintos del auto (uno gris, el otro verde) podía ser interpretado como un indicio de mendacidad en la versión de la víctima.

Ante ello, el presidente de la audiencia, Maximiliano García Arpón (los demás jueces eran Alejandro Pagano Zavalía y Rodolfo Bembihy Videla) le hizo saber al defensor que no podía realizar esa pregunta porque hacía referencia a datos no agregados al expediente.

Paderne replicó que el dato formaba parte de la causa porque acababa de ser incorporado por uno de los testigos declarantes, y el juez se mantuvo en su decisión de no permitir la pregunta.

De acuerdo a la versión de la Justicia, Paderne se mostró entonces “muy ofuscado y empezó a agredir verbalmente al presidente del tribunal, quien trató de que se tranquilizara pero el abogado amenazó con irse de la audiencia”.

En ese momento intervino el juez Pagano Zavalía, que le “advirtió” que en caso de retirarse estaría incurriendo en el abandono de la defensa”, pero “a Paderne ello no le interesó y se fue de la sala dando un portazo”.

Después de este incidente, el fiscal Fernando Ballester Bidau solicitó una sanción contra el defensor y el juicio debió ser suspendido.

El tribunal accedió al pedido fiscal y sancionó a Paderne con una multa de $36 mil, basándose en el artículo 100 del Código Procesal Penal de la Provincia. Ese artículo establece que “el incumplimiento injustificado de las obligaciones por parte de los defensores o mandatarios podrá ser corregido con multa de hasta el equivalente al veinte por ciento (20%) del sueldo de un juez de primera instancia”.

A su vez, los jueces del Tribunal Oral resolvieron inhibirse de seguir interviniendo en el proceso y dar lugar a la actuación de jueces subrogantes, que a partir de ahora tendrán que ser designados para la realización de nuevo proceso.

En tanto, el acusado será defendido por un defensor oficial o podrá designar a otro abogado particular.

“No podía convalidar una parodia de juicio que era un paredón de fusilamiento”

El abogado Raúl Paderne aseguró ayer que en el juicio del que se levantó dando un portazo “no se me permitió ejercer la defensa”, y “quedarme significaba convalidar una parodia de juicio que en realidad era un paredón de fusilamiento”, afirmó.

“Hay un antecedente sobre esta situación. Es lo que se conoce como defensa ineficaz. Si no se me permite construir mi estrategia y desarrollarla, no entiendo cuál sería mi rol en un juicio”, razonó el letrado.

Según Paderne, el presidente de la audiencia, Maximiliano García Arpón, no le permitió hacer una pregunta a una perita sobre un hecho que acababa de ser incorporado al debate por un testigo.

“Y encima no permitió que esa negativa, que es una barbaridad, constara en actas. Yo le dije que entonces se sentara junto al fiscal, porque su rol no estaba siendo el de un juez”, explicó.

También contó que otro juez del Tribunal Oral de Ushuaia, Alejandro Pagano Zavalía, le advirtió que expresarse de esa forma era una falta de respeto, pero “yo creo que actitudes como la de este juez son las que nos faltan el respeto a nosotros, desde hace muchos años”, señaló Paderne.

“Muchas veces me he enojado durante un juicio, y admito que tal vez estas no son las formas. Sin embargo, tal vez sea la oportunidad de generar un debate más profundo. Estas cosas no pueden seguir sucediendo”, aseveró el abogado.

Además, Paderne confirmó que evalúa la posibilidad de presentar una denuncia penal contra los jueces García Arpón y Pagano Zavalía, por el presunto delito de “prevaricato”.

Comentarios