Ariel Durán, músico fueguino, cantante de Vozenoff, compositor y profesional gastronómico, es uno de los referentes indiscutidos de la música en Tierra del Fuego. Desde el año 2012, junto con Federico Dal-Molín formaron "Vozenoff", pero la historia de este artista comienza muchísimo antes.


Entrevista al vocalista de la banda de Ushuaia Vozenoff

La banda Ushuaiense “Vozenoff”, que ha tenido entrevistas con medios nacionales como TN, tiene como vocalista a Adrián Durán. A continuación, te damos una entrevista a la que hemos tenido acceso.

El grupo formado en Ushuaia cuenta con Ariel Durán en la voz y guitarra, y en esta edición, tenemos la oportunidad de dar difusión a una amena entrevista con él.

– Bueno Ari, contanos un poco cuál es tu primer recuerdo que tenés de la música, porque imagino que desde siempre tuviste con la música.

– Los primeros recuerdos fueron siempre en familia. Mis viejos laburaban en la gastronomía, así que ellos laburaban a full. Por eso, con mis dos hermanos pasábamos mucho tiempo solos y siempre se escuchaba música. De ahí recuerdo a mi vieja limpiando y escuchando música, “Azul” de Cristian Castro, Enrique Iglesias, Ricky Martin, y esos son mis primeros recuerdos de la música.

– Si bien sos amigo de la casa, la mayoría de los que te conocen a vos y a Vozenoff, saben que también te dedicas de manera profesional a la cocina. ¿Existen puntos en común entre estas dos facetas tuyas?

– Y bueno, mis viejos siempre convivieron con la gastronomía, siempre fue parte de mi vida. Escuchar música y sentir los olores típicos de la cocina. Era típico comer a cualquier horario y que llegaran los dos pasados de olores a comida. Pero ahí ya sin darme cuenta, se empezaron a juntar esas dos fases.

Ariel Durán, vocalista de Vozenoff

– Imaginando que desde la adolescencia se hizo más presente la música en tu actualidad, contanos cómo empezaste a plasmar ese interés por la música.

– Y sí, ya desde adolescente arranco, tipo 12 o 13 años, de manera muy consciente. En mi casa siempre había una guitarra dando vueltas. Mi viejo tocaba la guitarra en la iglesia allá en misiones y mi abuelo era director de la orquesta de una iglesia, entonces siempre hubo músicos en la familia. Hasta que a esa edad, se me cruzó la idea por la cabeza, agarré la guitarra, mi papá me pasó unos acordes y empecé arpegiando. Tocando mucho de oído. Mirando como tocaban otras personas, los típicos cancioneros. Me acuerdo que los conseguía en el Emporio Austral o en La Viola. Entonces era ir a buscar esos cancioneros y ponerse a practicar con eso. Después sí, hubo un curso de la municipalidad, con el profe Miguel Gunter, que nos hacía tocar zamba y folklore. Y de ahí nada, cuando empecé a tocar la guitarra un poco, haciendo quintas, salió la primer banda, en el barrio con mis amigos. Hacíamos punk: “Flema”, “Violadores”. Tocábamos eso. Alguno llevaba 2 o 3 cuerpos de batería, así nomás, sin platos. Usábamos de hihat la estructura de una cucheta… jajajaja. Así empezamos, más que nada, molestando a los vecinos. Pero de a poco empezamos a mejorar.

– ¿Y ahí empezaste a componer?

– Sí, tal cual, ahí arranqué. Covers de punk argentino y alguna composición. Pero eso de componer surgió de manera natural. Sin tener idea sobre componer o si lo que hacíamos estaba bien o mal. Así que ahí arranqué a componer digamos.

– Y contanos qué hubo entre etapa de tu primera banda hasta que fuiste a Misiones a estudiar gastronomía.

– Y… en medio hubieron bastantes cosas. Me acuerdo que me llamaron para tocar en una banda viejísima: “La cosecha del abuelo”. Entonces estuve como 3 años ahí. Componía algunas melodías. Tocábamos canciones que por lo general componía “El Bombo”. Así que esa fue la primera banda en la que empecé a salir a tocar. Después toqué con otra banda: “El hijo del medio”, banda legendaria de acá. Ahí tocaba de invitado. Y después estuve un tiempo con “Serenos de tu tierra”, hasta que ellos se fueron de gira y después a Buenos Aires. Así que hasta ahí llegué en Ushuaia. Después de eso sí, ya me voy a Misiones.

Vozenoff, banda de ushuaia

– Ya en misiones imagino que empezaste a mezclar esas dos pasiones que tenés: la música y la cocina. ¿Fue así?

– Y… digamos que me puse el título de músico en Misiones. Porque yo formaba parte de bandas ya consolidadas, que tenían otros compositores. Pero donde puse el sello de mi composición fue en Posadas. Ahí formé mis primeras bandas. Que por ahí era la misma que cambiaba de nombres. Llegó a llamarse “De la selva”, “Bossenoff”, en donde queríamos acoplar un poco de candombe, la música que sonaba allá, con un poco de reggae. Así que ahí me hice cantante. Mi etapa en Misiones duró 3 años que fueron hermosos. Con la banda salíamos de giras. Todo eso estaba bueno, para mí era la primera vez me daban una pizza para cenar en un lugar, primera vez que me quedaba a dormir en hoteles. Las giras que yo más recuerdo son esas. Cuando no éramos nada y de repente, estabas arriba de una combi, yendo a tocar a un festival que organizaba cultura de algún lugar y te invitaban.

– ¿Y ahí surge tu faceta de cantante, enfrentar al público? Porque en los shows con Vozenoff se te da muy bien la relación con el público.

– Yo ya venía subiendo a los escenarios en las otras bandas, pero miraba a los cantantes. Al principio, cuando arranqué estaba un poco tímido. Pero me terminé de desatar y perder el miedo acá en Ushuaia.

 

Ariel Durán

– Después te tocó regresar a Ushuaia… ¿Fue en ese momento que se dio lo de formar una banda con Fede? ¿Así nace voze?

– Nosotros con Fede (Federico Dal-Molín) nunca estuvimos en pausa, jamás. Cuando yo me fui, Fede era el tipo con el que hablaba siempre, charlas a la distancia y siempre mantuvimos el contacto y la idea de formar una banda juntos. Hasta que coincidimos los dos en Ushuaia. Y fue todo automático. Estaba mi hermano, que se había comprado una batería para aprender a tocar. Y bueno, lo llamamos a Fede en bajo, mi primo Gabriel en guitarra. Yo dije “Tengo canciones, vamos a tocar”. Pero desde antes de formar la banda, siempre había juntadas con amigos y conocidos, se nos sumaban artesanos, siempre aparecía alguien haciendo una percusión. Pasa que como había mucha juntada, la gente que iba ya empezaba a conocer mis canciones. Así que de ahí sale la idea de la banda. Me acuerdo que al principio las juntadas eran en el departamento de mi hermano, en pleno centro. Y eso le trajo muchos problemas con los vecinos. Porque la verdad, no respetábamos mucho los horarios. Salían tocadas a cualquier hora, así que a mi hermano lo terminaron echando del alquiler. Por eso hicimos una sala de ensayo en lo de Fede y ahí oficialmente arranca la banda.

– Con Vozenoff tienen un montón de canciones y la mayoría son tuyas. También hay algún trabajito solista tuyo… ¿Cómo manejás ese caudal de canciones o de composición?

– Y sí, estoy todo el día. Mi vida es música. En mi vida lo más importante es mi familia. Pero después, todo lo que hago está relacionado a la música. Estoy cocinando y pienso melodías. Antes de dormir, pienso melodías. Y me gusta componer o buscar la inspiración tomando un mate o lo que venga de afuera.

Vozenoff, banda de Rock de Ushuaia

– La distancia de Buenos Aires es un gran obstáculo para los artistas locales. A pesar de eso, ustedes con Vozenoff cuentan con el apoyo de PIRCA RECORDS desde 2018. ¿Cómo influyó eso en la banda y en vos personalmente?

– En lo personal, uno va cumpliendo objetivos. Yo siempre me planteé como objetivo, llevar mi música a lo más alto posible. Porque uno con la música intenta dar un mensaje. No escribe por escribir. Uno cuenta una historia y trata de dejarle un mensaje a la gente a través de una canción. Y en cuanto a la banda, afortunadamente, estuvimos sonando en muchos canales de televisión y en las radios más importantes a nivel nacional.

– Y a pesar de la distancia ¿tuvieron invitaciones de otras bandas?

– Afortunadamente sí, tuvimos varias invitaciones. Pero la distancia es un factor que limita. Nos habían invitado al Cosquín Rock 2020 pero no pudimos viajar. Los chicos de la banda “Giros” de La Plata también nos invitaron a tocar allá. Pero bueno, cuesta no poder exponerte en persona a lo que ocurre en un show. El tocar en vivo tiene esa exposición visual, mental, física. Hay una química y el público puede sentir lo que la banda está sintiendo en ese momento. Todas esas cuestiones tan importantes, no las podemos tener muchas veces por la distancia. Porque es lindo poder mostrar tu música en otros lugares y tener esos shows.

– Antes nos contabas que tu vida transcurre a través de la música, componiendo letras y melodías. ¿Te llegaron propuestas para trabajar desde la composición, para otros artistas?

– Sí, por intermedio de la discográfica me han invitado para poner voces con otros artistas. Y lo he hecho porque confían en el talento de uno… También trabajé con Manu Pineda, nuestro productor, en un proyecto que tiene él y para un músico amigo de él, “Gonza”, un músico de la ostia. Tuve la fortuna de componer dos canciones para él, para un disco que está por sacar. Así que siempre hay laburo. También estoy aportando en una producción de una banda que se llama “SAMPURETE” en Posadas (Provincia de Misiones) que la viene recontra rompiendo. Así que estoy colaborando con ellos.

 

– Calculo que mantenerte activo te ayuda a canalizar toda esa energía acumulada, por no poder sacar todo lo que componés…

– Totalmente. Justo hoy estaba pensando en encarar algún proyectito reggae o meter alguna otra cosita. Si te fijás, en Vozenoff todos los chicos tienen proyectos aparte. Porque a veces los tiempos de los demás no son los tiempos de uno. Y uno quiere saciar esa necesidad de hacer música. Existen las bandas de covers, que están buenas para divertir a la gente que quiere escuchar temas conocidos… Y también para el músico que se saca las ganas de tocar. Tocar siempre está bueno. Hay gente que tiene idea sobre las bandas de covers, pero guarda que no todos los músicos pueden tocar canciones propias. Y al que las tiene, si le da ganas de mostrarlas o no, es problema de cada uno. Además, es divertido tener una banda de covers y salir a tocar, no tiene nada de malo. Hay que cerrar esa grieta. Además los músicos más grandes del mundo tocan canciones de otros, hacen versiones y reversiones … Por más que sean consagrados, son personas, son músicos y transmiten cosas a los que lo escuchan. En definitiva no tiene nada de malo. Igual te digo algo, yo todo mi tiempo se lo dedico a componer canciones nuevas, pero me encantaría saber canciones conocidas. Porque siempre que hay un fogón o campamento, me quedo en el molde, jajajaja. La gente quiere escuchar hits.. “tocate una de los redondos” jajajaja.

– Para ir cerrando, la pandemia paró a todo el mundo. ¿Cómo transitaste este tiempo y cómo imaginás esa transición a la nueva normalidad?

– Estimo que todo va a pasar y vamos a tener que adaptarnos. Espero que pronto todo se normalice. La gente tiene ganas de volver a juntarse y creo que cuando eso ocurra, todos lo vamos a disfrutar. Pero hay que reconocer que la realidad económica de mucha gente va a cambiar. Pero mi pensamiento es que cuando se autoricen los bares, todo se va a llenar, porque la gente quiere salir y los músicos queremos tocar.

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