Un hombre separado se ausentó dos días de su hogar para estar con su hija. Cuando volvió le habían usurpado la casa. Quedó en la calle hasta que un amigo lo alojó provisoriamente. Su auto tuvo un percance y cuando la policía constató que no estaba en su domicilio, le abrió una causa por violar la cuarentena. Se lo llevaron esposado, estuvo preso una noche y le incautaron el vehículo. Todo mientras sigue sin recuperar su vivienda.


En Ushuaia le usurparon la casa a un hombre y luego quedó detenido por violar la cuarentena

Un hecho insólito: Tras haberle sido usurpada la casa y quedar en situación de calle, queda detenido por violar la cuarentena.

Un hombre al que le usurparon su vivienda en el barrio Almafuerte del Valle de Andorra, y que por ello quedó en situación de calle, fue detenido días después por violar el aislamiento social, preventivo y obligatorio, cuando se encontraba en la casa de un amigo que le había dado alojamiento provisorio.

El increíble episodio involucró a Federico Ramírez Mejía, de nacionalidad boliviana, quien el pasado 7 de mayo regresó a su domicilio, en la casa 14 del barrio Almafuerte y se encontró con que en el interior había personas desconocidas, que además de no dejarlo ingresar, lo amenazaron con “sacarlo a los tiros”.

El hombre dedicado a tareas de construcción, se había ausentado 48 horas de la vivienda para compartir un fin de semana con su hija de 7 años, en el contexto de las autorizaciones permitidas dentro de la cuarentena para los matrimonios separados.

Dentro de la casa no solo tenía todas sus pertenencias, como “muebles, heladera y cocina, sino también sus herramientas de trabajo”, contó Ramírez Mejía.

Respecto de la propiedad, cuenta con un boleto de compra y venta de las mejoras existentes, y con documentación que demuestra su residencia efectiva en el lugar, como boletas de servicios y un certificado de residencia emitido por el Registro Nacional de las Personas, además de testimonios de otros vecinos, explicó su abogada Solange Verón.

Ante la usurpación consumada, Ramírez Mejía efectuó la denuncia en la comisaría del barrio y su abogada se comunicó con la fiscalía de turno para solicitar la “exclusión” de quienes habían usurpado la casa, como una medida cautelar.

Mientras tanto, el hombre durmió una noche dentro de su auto, un VW Voyage, hasta que consiguió que un amigo lo alojara por unos días en su vivienda.

“Una de las noches que estaba allí, mi vehículo estacionado en la puerta comenzó a desplazarse porque se le salió el freno de mano, y golpeó a un pilar de luz. Yo salí porque escuché el ruido y al rato vino la policía. Cuando me pidieron documentación y le expliqué que no estaba en mi domicilio porque lo habían usurpado, igual me iniciaron un proceso por violación del decreto de necesidad y urgencia (DNU) que regula la cuarentena”, mencionó el obrero.

Según Verón, en la demanda por la usurpación ya le habían advertido a la justicia que no fuera a ser cosa de que encima que le sacaron la casa, lo detuvieran por infringir el aislamiento, tal como finalmente ocurrió.

“No me dejaron llamar a mi abogada ni aceptaron ninguna explicación. Me esposaron y me metieron en el patrullero, me llevaron al hospital y luego a un calabozo de la comisaría del barrio Río Pipo donde pasé la noche sobre un colchón y muerto de frío, mientras que mi auto fue incautado”, relató Ramírez Mejía.

Sigue la usurpación

La abogada del hombre precisó que la justicia provincial (porque en la presunta violación de la cuarentena interviene el Juzgado Federal) dispuso un registro de la vivienda usurpada, que sirvió para poner a resguardo algunos bienes del denunciante, pero también para constatar que muchos otros ya no estaban.

Además, en ese procedimiento, el trabajador dice que fue “insultado por su nacionalidad” ante la pasividad del personal policial.

El juez de instrucción Nº1 de Ushuaia, Javier De Gamas Soler, aceptó después al hombre como parte querellante (representado por Verón) aunque no hizo lugar al pedido de restitución provisoria de la casa a su propietario, con el argumento de que para ello todavía hacía falta escuchar la versión de quienes se encontraban actualmente dentro de la vivienda.

Sin embargo, el magistrado ordenó la citación a prestar declaración indagatoria a las dos personas que están actualmente en la casa de Andorra, identificados como Franco Emanuel Gudiño y Gisela Analía Gallo, quienes deberán presentarse el próximo 4 de junio a las 10:00 y 10:30 respectivamente.

También les impuso la prohibición de acercamiento a 100 metros de la víctima y comparecer cada vez que sean citados, entre otras medidas.

Sin embargo, y mientras avanza el proceso judicial, el hombre al que le usurparon la vivienda, lo dejaron en situación de calle y luego detuvieron por violar la cuarentena y le incautaron el auto, continúa atravesando una situación de extrema vulnerabilidad “sin recibir ayuda social de ningún tipo”, aseveró su abogada.

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