Las autoridades provinciales creen que el Parque Nacional tiene chances de convertirse en una de las 7 maravillas naturales de Argentina, luego de quedar incluido entre los 28 lugares finalistas del certamen organizado por el creador del mismo ránking a nivel mundial, el filántropo Bernard Weber.


“El parque es uno de los tres principales atractivos que tiene el destino Fin del Mundo, y también el más visitado. Sin dudas se trata de un lugar icónico que cualquier visitante pretende conocer”, sostuvo el presidente del Instituto Fueguino de Turismo (Infuetur) Luis Castelli, en diálogo con Télam.

Según el funcionario, el hecho de haber quedado entre los sitios finalistas de las maravillas naturales del país “nos llena de alegría pero también de la expectativa de poder ser elegidos”, indicó.

El parque fueguino, creado en 1960, está ubicado en el extremo sudeste de la isla de Tierra del Fuego sobre la costa del Canal Beagle, a apenas 20 kilómetros de Ushuaia.

El área protegida más austral de Argentina basa su particular belleza en el encuentro de las últimas estribaciones de la Cordillera de los Andes con la costa marina, en un contexto de bosques patagónicos, lagos, valles y extensas turberas que constituyen un escenario único en el país.

“Es uno de los pocos parques argentinos con costas marinas y montañas a la vez. Por eso sus recorridos serpenteantes y sus senderos sorprenden todo el tiempo con una variación de paisajes”, agregó Castelli.

Los turistas pueden optar por ingresar al parque en vehículo o abordando, unos kilómetros antes, el famoso Tren del Fin del Mundo, que emula el recorrido que efectuaban los presos del antiguo penal de Ushuaia para ir a cortar leña al bosque.

Una de las metas preferidas de los visitantes es llegar al final de la Ruta Nacional Nº3, que parte de Capital Federal y llega hasta Bahía Lapataia, en el interior del parque nacional fueguino, tras recorrer 3.079 kilómetros.

En ese sitio hay un cartel donde la gente se fotografía antes de tomar unas pasarelas que llegan hasta la costa en el único fiordo argentino del Canal Beagle.

Las casi 69 mil hectáreas del parque ofrecen caminos hasta el Lago Acigami, la bahía Ensenada y el Cañadón del Toro, además de decenas de senderos que atraviesan valles y bordean ríos y lagos glaciares.

Aunque solo 2 mil hectáreas están abiertas al público porque el resto es considerado una “reserva natural estricta”, la oferta de circuitos permite acceder a puntos panorámicos desde donde es posible observar los accidentes geográficos más atractivos del litoral.

Si bien el parque cambia completamente sus paisajes en época invernal, cuando sus especies de árboles más características (como las lengas) se cubren de nieve, la época de mayor cantidad de visitas es en el verano y hasta entrado el otoño, en que las hojas de las lengas adquieren un característico y pintoresco color rojizo.

El avistaje de zorros colorados y de múltiple tipo de aves, como albatros, cauquenes y pájaros carpinteros dentro del bosque, constituye otras de las grandes atracciones de este verdadero punto extremo del planeta.

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