Faltan solo dos días para que 80 mujeres de todo el mundo zarpen desde Ushuaia en un buque con rumbo a la Antártida para estudiar los efectos del cambio climático en el llamado ‘continente blanco’, una de las zonas más vulnerables a este fenómeno.


Desde hace tres años, Homeward Bound, una iniciativa que nació en Australia para empoderar a las mujeres científicas y reducir la brecha de género en el campo laboral, tiene una meta clara: que 1.000 mujeres, para 2026, que trabajan en el campo de STEMM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas y Medicina) se conviertan en líderes desde sus áreas de estudio.

¿Por qué las mujeres? Porque a pesar de que representan el 45 % de la fuerza laboral global, están subrepresentadas en posiciones de liderazgo. “Imagina por un momento un mundo liderado en igual medida por hombres y mujeres. Imagina un enfoque colaborativo e inclusivo. Me imagino estas cosas todo el tiempo. Creo (con evidencia significativa que respalda mi perspectiva) que es más probable que estos atributos se fomenten con más mujeres líderes, no como un acto de equidad sino de sostenibilidad”, asegura Fabian Dattner, Cofundadora de Homeward Bound.

Este año el equipo está conformado por profesionales de India, Estados Unidos, China, Francia, Canadá, Alemania, Irlanda, Nueva Zelanda, Escocia, Reino Unido, Dinamarca, Sudáfrica, Bélgica, Malasia, Venezuela, Nicaragua, Costa Rica y Colombia. Las investigaciones estarán lideradas por Christiana Figueres, directora de Misión 2020 y ex Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Durante un mes, estas mujeres observarán de primera mano los efectos del calentamiento global, visitarán bases internacionales y crearán grupos de trabajo con el fin de desarrollar proyectos enfocados en mitigación.

Comentarios