La mamá de Rubén Márquez fue en 1998 a las islas, se tomó una foto junto a la posible tumba de su hijo y ahora se confirmó la identidad del excombatiente.


Hace 20 años, Elda Gazzo viajó hasta las Islas Malvinas para intentar dar con el cuerpo de su hijo. Un hombre le había dicho dónde estaba enterrado Rubén Eduardo Márquez, el centésimo soldado argentino identificado hoy en el Cementerio de Darwin, en el marco del proyecto que busca identificar a los caídos durante la guerra con Gran Bretaña de 1982. A partir de la confirmación de su identidad, se conoció la historia inédita y desgarradora que vivió su mamá.

El encargado de confirmar la noticia fue Claudio Avruj, el Secretario de Derechos Humanos de la Nación, que en diálogo con TN no sólo dio detalles del operativo de identificación, sino que también contó la experiencia que atravesó Elda cuando en 1998 viajó hasta Malvinas para reparar la herida por la falta de Márquez.

“Ella viajó con un familiar de otro soldado sin saber dónde estaba su hijo. Una noche, en el hotel de Malvinas en el que se hospedó, un anónimo se le acercó y le dejó un papelito”, relató el funcionario.

Aquel papel que le había acercado un hombre, sin siquiera presentarse, contenía un dato revelador. “Estaba indicado que su hijo estaba en la tumba número 9, de tal manzana”, precisó Avruj, sobre lo escrito en el improvisado documento. Elda guardó el papel y sin saber si la información era correcta, fue al Cementerio de Darwin a visitar los restos de su hijo.

A 20 años de aquel episodio, la mamá del soldado está muerta, pero el Secretario de DDHH confesó que la información era cierta y que “podemos cerrar el círculo y decirle a la familia que estaba ahí, pero no sabemos quién fue ese anónimo”.

La notificación de la localización de la tumba fue recibida por Lorna y Victoria, sobrinas del capitán Márquez, por parte del Equipo Argentino de Antropología Forense y el equipo interdisciplinario de la Secretaría. También les fue entregado un anillo de bodas que estaba enterrado con el soldado, que se había casado seis meses antes de la guerra.

Es un trabajo largo, estamos muy emocionados y contentos por la identificación número 100 en este proceso humanitario. Estamos trayendo un poco de paz a toda la sociedad y en especial a las familias. Poder decirle a los familiares de los héroes el lugar en que sus seres queridos descansan es una tranquilidad y emoción para todos”, resaltó el funcionario.

Durante el proceso de identificación, las muestras extraídas del cementerio fueron comparadas con muestras de ADN de familiares que aceptaron el cotejo en un laboratorio del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Varios cuerpos siguen sin identificarse. En algunos casos no se pudo establecer correspondencia y también porque hubo familias que no consintieron dar muestras. Por eso, Avruj cerró con un mensaje reflexivo: “En las próximas semanas quizás podamos dar otras noticias positivas. Aquellas familias que tienen dudas o miedo, que estén dispuestas a dar la muestra de ADN, porque es muy importante”.

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