Se trata de Mónica Llaipen Fuentes, la treintañera que protagonizó -meses atrás- un grave accidente de tránsito en Punta Arenas, y fue condenada a 60 días de prisión. 'La pasé tan mal, tan mal', declaró en su retorno a suelo fueguino, luego de tres meses de exilio forzado.


Mónica Beatriz Llaipén Fuentes, la riograndense de 34 años que estuvo involucrada en un violento accidente vial en la ciudad chilena de Punta Arenas, regresó a Tierra del Fuego, tras pasar 102 días retenida en suelo trasandino.

Para recordar los acontecimientos, el pasado 28 de abril Fuentes se desplazaba a bordo de su Chevrolet Spin por el barrio Prat de aquella localidad. Allí, según consignaron entonces distintos portales chilenos, al llegar a un cruce chocó violentamente contra un Opel Corsa, propiedad del residente local Erick Rival Oyarzo.

Producto del fortísimo impacto, el coche radicado en Río Grande protagonizó un peligroso vuelco y quedó a metros de colisionar contra una vivienda, al tiempo que el Corsa resultó con su parte frontal y parabrisas destrozados y su conductor debió ser intervenido quirúrgicamente.

A partir de aquel momento, comenzó un verdadero calvario para la ciudadana fueguina, quien jamás imaginó por lo que iba a tener que atravesar en tierra extranjera, donde se vio forzada a permanecer por la Justicia chilena luego de la demanda que recibió del otro conductor lesionado.

Así las cosas, en su edición de esta jornada Diario El Sureño publicó una extensa entrevista con esta joven madre en donde, tras ser autorizada a retornar a su Río Grande natal, relató con lujo de detalles toda la angustia, destrato, incertidumbre e impotencia que sufrió, ante semejante contingencia.

“Hubo una alevosía tremenda contra mí. La otra persona (Oyarzo), no tenía seguro del auto, nada. Es más, no era su auto; supuestamente él era un mecánico que lo estaba arreglando”, aseguró Fuentes, quien aseveró que no llegó a ver el cartel de Ceda el Paso “porque era tarde y llovía”, aunque objetó que el Corsa “venía a muy alta velocidad y sin luces”.

“Lo único que se menciona es que yo me salté el cartel. Pero si él hubiese venido a una velocidad normal, como marca la ley, esto no hubiera ocurrido. Mi hijo de 11 años quedó muy mal por lo sucedido, por lo que vi en estos días, creo que perdió el año escolar”, se lamentó la fueguina.

Pero lo que más resaltó Fuentes en su entrevista con el matutino riograndense, fue la falta de apoyo y ayuda que recibió de parte de los funcionarios diplomáticos nacionales en Chile, y le apuntó sin miramientos al cónsul (N.dLR: recordar que el cuñado de Fuentes había declarado que el Consulado estaba “pintado”).

“No tuve ayuda de nadie, el Consulado a mí no me ayudó en nada. Eso es lo que más me indignó, estoy en un país ajeno, no conozco a nadie. Todo lo que yo le pedía, alojamiento, un abogado, ayuda económica, era un ‘no’ “, manifestó.

Tras una serie interminable de audiencias (fueron 7 en total) la jueza Fuentealba decidió condenar a Mónica a la pena de 61 días de prisión, con suspensión de licencia. Sin embargo, se le otorgó el beneficio de remisión condicional, por lo que tendrá que viajar desde Río Grande mensualmente a firmar al destacamento de Gendarmería de El Porvenir.

“La verdad que ya no me quedan más ganas de hacer reclamos ni nada, lo único que quería era volver a mi casa. Es más, mi camioneta quedó allá. La pasé tan mal, tan mal…”, sentenció apesadumbrada Fuentes.

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