Alejandro Gorzelany estuvo en combate y el domingo recibió el mensaje de un ciudadano británico que le avisaba de su hallazgo.


Un casco. Malvinas. Excombatientes. Y el eco de una guerra que pasó hace 36 años, pero que sigue viva en la memoria de todos los argentinos y dejó heridas que aún están abiertas.

La historia del excombatiente Alejandro Marcelo Gorzelany puede empezar a cerrarse, porque el domingo recibió un mensaje que le provocó gran sorpresa y nunca hubiera esperado. Él se separó de su casco en 1982 y desde el otro lado del océano Atlántico, 36 años después, alguien lo había encontrado.

Gorzelany partió a Malvinas sin saber su destino. Prestaba servicio en el Batallón de Ciudadela y en combate formó parte del Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea 101 (GADA 101). La guerra había empezado y él, con apenas 18 años, tomó entre sus manos su casco y escribió su nombre, sin saber que volvería a verlo.

Pero el domingo recibió un mensaje en su Facebook. El texto venía desde Inglaterra y lo escribía Edward Coodall. Le decía que estaba buscando a Alejandro Gorzelany y le preguntaba si era él, porque encontró un casco que llevaba ese nombre. “No podía creer lo que estaba viviendo. Cuando recibí el mensaje me temblaban las piernas, se me puso la piel de gallina y me puse a llorar”, contó el excombatiente en diálogo con TN.

Edward le mandó fotos del casco y efectivamente era el suyo, ese que había dejado hace 36 años cuando cayó prisionero en Puerto Argentino. En octubre tiene planeado viajar a Plymouth, donde vive Edward, para darle un abrazo y volver a tener en sus manos ese objeto, que durante tres meses le cuidó, literalmente, la cabeza y lo acompañó en todas las batallas.

Gorzelany prestaba servicio en la Batería B y el día de la rendición estaba apostado en medio de la montaña en Península Camber. Recuerda que antes de subir al barco que los cruzaría a Puerto Argentino agarró el casco y su arma. Pero antes de entregarlo le sacó la funda, que todavía guarda entre sus recuerdos más queridos.

Fueron tiempos difíciles para los soldados. Muchos con poca preparación fueron a la guerra y arriesgaron su vida. “Durante muchos años no hablé del tema. Ahora tengo recuerdos encontrados. Si bien la pasamos muy mal, con el tiempo me dí cuenta de que es una experiencia de vida que tengo que transmitir a mi familia”, concluyó Alejandro.

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