Sucedió en 'Náutico Disco', ubicado en Belgrano y Maipú. Según consignaron los presentes, el piso superior empezó a temblar cuando había 'muchísimas personas' y todos creyeron que se iba a caer.


Una potencial tragedia aseguraron estuvo a punto de ocurrir en un local bailable de Ushuaia, luego de que la superficie del piso superior comenzara a ceder, en momentos en que el lugar se encontraba repleto de gente.

El suceso habría tenido lugar el pasado sábado por la madrugada en el “Náutico Disco Ushuaia”, ubicado en Belgrano y Avenida Maipú. Allí, en base al testimonio de algunos concurrentes, se vivieron “momentos de desesperación” en la planta alta, cuando la estructura “se cimbreó”.

En este sentido, testigos afirmaron que creyeron que el suelo “iba a colapsar”, al notar que sintieron como el piso “cedía varios centímetros”, por lo que quienes estaban en aquel sector temieron que la estructura se desmoronaría sobre la pista de baile.

“Fue un temblor fuerte que después se detuvo. La verdad es que todos sentimos pánico, había muchísimas personas arriba”, indicó un joven, mientras que otro indicó que todo “fue un caos” y que muchas personas “se agolpaban y empujaban” para bajar, al tiempo que otras se aventuraron a descender por la escalera.

Otra de las personas contó su experiencia y pidió no identificarse “porque después no nos van a permitir volver a entrar o vamos a tener problemas con los vigiladores”, relató que “la verdad es que todo fue un caos, porque creímos que iba a ceder el piso. El lugar estaba lleno, muy lleno de gente. Cuando pasó eso, muchos se apuraron a intentar bajar por la escalera pero se agolparon en un mismo lugar y se empujaban. Yo preferí quedarme pegado a la pared para que no me llevaran por delante. Tenía miedo además de caerme y que me pasaran por encima. Afortunadamente todos pudimos bajar sanos y salvos”.

En este sentido -según trascendió- al momento de producirse esta contingencia el personal del boliche cortó la música y prendió las luces del local, para asegurarse que todos los que se encontraban en la parte superior descendieran. A posterior, el acceso a la planta alta se cerró, las luces se apagaron y la música volvió a sonar, como si nada hubiese pasado.

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