La disminución de su espesor fue generalizada en la región, particularmente en el norte de los campos de hielo.


Un satélite de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha aportado preocupantes detalles sobre cómo los glaciares montañosos de la Patagonia están sucumbiendo al cambio climático, una observación que no siempre resulta fácil a ras de suelo.

Desde el espacio, los altímetros de radar de los satélites llevan 25 años registrando las pérdidas de hielo de las zonas más altas, aunque no siempre con la resolución necesaria para precisar la envergadura del problema.

Ahora, el satélite CryoSat de la ESA ha podido cartografiar estos glaciares con más detalle gracias a la realización de un barrido de la superficie, con el que se ha concluido que el retroceso de estas masas de hielo se aceleró entre 2011 y 2017, un periodo en el que se perdieron 21 gigatones de hielo al año.

Esta cifra, que equivale a una elevación del nivel del mar de 0,06 milímetros, significó un incremento del 24 % con respecto a lo que se había registrado entre 2000 y 2014, según la ESA.

“La técnica de procesamiento de la franja de barrido es distinta de la altimetría por radar convencional. Con el novedoso modo interferométrico de CryoSat, vemos cómo el frente de la onda de radar interactúa con la superficie”, explica Noel Gourmelen, de la Universidad de Edimburgo.

“A continuación podemos extraer la franja completa de elevaciones, en lugar de los puntos de elevación individuales. Esto está revolucionando el uso de CryoSat en terrenos helados complejos, ya que proporciona más detalles de lo que nunca creímos posible”, añade en un comunicado de la ESA.

Un artículo publicado recientemente enRemote Sensing of Environmentdescribe cómo esta técnica se ha empleado para revelar patrones complejos en la altura cambiante de los glaciares patagónicos, y cómo gracias a estas observaciones se ha podido medir la magnitud del retroceso.

“Por ejemplo, el glaciar Jorge Montt, que llega hasta el océano, retrocedió 2,5km y perdió unos 2,2gigatones al año, mientras que el glaciar Upsala, que desagua en un lago, perdió 2,68gigatones al año”, explica Luca Foresta, también de la Universidad de Edimburgo.

“En cambio, el glaciar Pío XI, que es el más grandes de Sudamérica, avanzó y adquirió masa a un ritmo de 0,67 gigatones al año”.

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