Desde la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE), aseguraron que los valores de los celulares y los televisores bajaron hasta en un 25% en los últimos cinco meses.


La caída más importante se dio en uno de los televisores Phillips SmarTV de 43 pulgadas, que costaba $13.349 el 6 de octubre pasado para compras online y en marzo de este año se conseguía a $9999.

Con respeto a las pantallas chicas, al menos tres modelos LED de 32 pulgadas (de las marcas Noblex, Philips y Samsung) bajaron entre 11,22% y casi 13% en el mismo período analizado (de octubre de 2016 a marzo pasado).

Algo similar ocurrió con los teléfonos celulares. Un LG modelo Q6 costaba en octubre pasado $9413, pero en marzo se conseguía por $7719. Y solo en el período enero-marzo bajó un 17,5 por ciento.

Las empresas del rubro atribuyen el descenso en los valores de venta al público a las mejoras en sus procesos de producción, la baja gradual del impuesto interno y la eliminación de gravámenes.

Según Federico Hellemeyer, el presidente de AFARTE, ”La mayor parte de la caída de los precios se debe al proceso para ganar competitividad que viene llevando adelante el sector. Ambas líneas [celulares y televisores] bajaron de precio en un escenario inflacionario y de devaluación”.

Las fábricas parecen haber captado a tiempo el mensaje oficial. Avanzaron en un proceso de mejora de costos, como querían los funcionarios, mediante la revisión de sus procesos y la reducción de plantillas de trabajadores, quienes también hicieron concesiones adicionales.

En noviembre pasado, impulsados por la amenaza del Gobierno de eliminar beneficios para la isla (como la eliminación de impuestos internos a los productos fabricados en el continente y a los importados), los empresarios y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM, el gremio que agrupa a los trabajadores del sector) sellaron un pacto por el que los empleados aceptaron congelar sus salarios por 24 meses.

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