El diputado salteño Alfredo Olmedo, defendió su postura en contra de los delincuentes y señaló que “hay que hacer una cárcel de máxima seguridad en la Isla de los Estados para que vayan los delincuentes de mayor peligrosidad, que son asesinos, abusadores, violadores y narcotraficantes".


Con la expresa intención de “poblar la región para asegurar la soberanía”, se resolvió construir a principios del siglo XX el penal de Ushuaia. Para eso, primero se pidieron presos que quisieran viajar al sur. Luego se los empezó a enviar compulsivamente. El criterio que se seguía para elegirlos fue variando, pero al principio se los seleccionaba analizando “su historia criminológica, tipo de delito cometido y la conmoción que habían producido en la sociedad”.

Así llegaron a Ushuaia asesinos como “El Petiso Orejudo”, Simón Radowitzky y Mateo Banks. Los presos, criminales de máxima peligrosidad, eran trasladados hasta allí en las bodegas de distintos buques. Durante el viaje, que duraba un mes, iban con los pies engrillados y sólo tenían un recipiente para hacer sus necesidades. El humo del carbón de los motores hacía que llegaran a destino cubiertos de tizne y tosiendo negro.

Más de un siglo después, el diputado salteño Alfredo Olmedo, defendió su postura en contra de los delincuentes y generó una nueva polémica al afirmar que “si un delincuente no quiere ser abatido por la espalda, es simple, que no salga a delinquir”. En esa línea, aseguró que “la pena de muerte la están llevando adelante los delincuentes y no tienen protocolo”.

Olmedo recaló en la polémica generada por el caso Chocobar e indicó que “si un delincuente está poniendo en riesgo la vida de otra persona, si está muerto seguramente no va a volver a delinquir” y exclamó sin tapujos que “la sociedad lo tomaría muy bien”. Asimismo, pidió nuevamente el “servicio militar para los que no estudian ni trabajan”.

Opinó también que los presos deben “trabajar obligatoriamente” y remarcó que “no puede ser que un preso tenga más derechos que una sociedad. No pagan luz, agua, la comida, no hacen la cola para ir al hospital, no pagan el medicamento”. Otra vez volvió sobre otra de sus frases más audaces al señalar que “la puerta giratoria, yo, la trabaría”.

Sin embargo, también propuso crear una cárcel de máxima seguridad en Tierra del Fuego. “Hay que hacer una cárcel de máxima seguridad en la Isla de los Estados (Tierra del Fuego) para que vayan los delincuentes de mayor peligrosidad, que son asesinos, abusadores, violadores y narcotraficantes”, explicó.

En otro pasaje de la entrevista con NA, sostuvo: “Presenté un proyecto de ley que dice que los menores no podrán estar en la vía pública después de las 23.00, a menos que esté acompañado por sus padres”. “Hoy se venden drogas en las escuelas y las venden los alumnos y el alcohol se vende a mayores y menores a cualquier hora del día”, evaluó.

Comentarios