El ministro de Hacienda defiende los cambios impositivos anunciados la semana anterior, pero acepta negociar modificaciones que no sean una "contrarreforma". Afirmó que “yo no me reuní con Tierra del Fuego antes. Así que, vamos a escuchar y luego estará la discusión en el Congreso”.


En una semana cargada de anuncios, Nicolás Dujovne fue uno de los protagonistas. Seguramente pocos temas preocupan más a la mayoría de los fueguinos que los cambios impositivos, ejes del proyecto de ley ómnibus que el Gobierno se apresta a mandar al Congreso y en el que el equipo del ministro de Hacienda tuvo un rol clave, junto con sus pares de Trabajo.

¿Hubo reuniones previas a elaborar el proyecto? A algunas provincias, como Tierra del Fuego, los tomó por sorpresa.

– Yo no me reuní con Tierra del Fuego antes. Así que, vamos a escuchar, y luego estará la discusión en el Congreso. Ahora, estos puntos hicieron más ruido estos días porque, precisamente, con el resto de la reforma hay un consenso enorme.

¿Está en la mente de ustedes cambiar algo del proyecto a partir de las reacciones que hubo?

– Nosotros nos vamos a reunir y vamos a escuchar. Hicimos esta propuesta porque la creemos correcta. Pero no nos creemos dueños de la verdad.

¿Eso puede ser una prenda de negociación frente a la suba de impuestos internos para algunas economías regionales?

– En Internos, lo que estamos haciendo es reordenar el esquema, que está muy desordenado. Cobrar impuestos internos tiene una lógica recaudatoria y se aplica sobre bienes de lujo -el que quiere lujo, que lo pague-, pero había que ordenar, porque había bienes que no son de lujo y tributan. Además, a veces, se utilizan para desalentar consumos que generan externalidades negativas e impactos que hay que internalizar fiscalmente porque aumentan los costos de la salud. En bienes de lujo, queremos llevar de 17% a 0% la alícuota para los electrónicos (celulares, computadoras, notebooks, televisores, etc.), que en la actualidad no son bienes de lujo.

Esto generó descontento en Tierra del Fuego. ¿Le preocupa?

– Recordemos que en Tierra del Fuego hay una exención para Ganancias e IVA. Los internos se cobran en el continente, con lo cual no se viola ningún derecho adquirido. Además estamos llevando de 10% a 0% el impuesto en los autos de gama media y también a cero a las motos de gama media, mientras que aumentamos de 10% a 20% para los autos de lujo. Esto es para que todo sea homogéneo. También sumamos embarcaciones, aeronaves de uso civil y motos de alta cilindrada. Ahí ordenamos el esquema de bienes suntuarios.

¿Tiene lógica? Durante la semana se habló de un incremento de precios de los autos…

– Yo no entiendo por qué, si estamos bajando el impuesto, me parece que es un error.

¿Qué pasa si la reforma no sale tal como la concibieron?

– Esperamos que salga como la concebimos. Ahora bien, el sistema tributario argentino tiene tantas falencias y es tan malo, que todos los pasos que demos en la dirección correcta suman. Aspiramos a consolidar todos los cambios que estamos enviando con el proyecto de ley. Pero si en el camino hay alguna modificación que morigera la reforma, pero que no es una contrarreforma, será el precio a pagar de un gobierno con minoría parlamentaria y que debe negociar.

Toda la cuenta parte de que va a bajar la evasión y que va a crecer la economía. ¿La baja de Ingresos Brutos es otra de las consignas?

– Bajan las alícuotas, pero no necesariamente la recaudación. Hay algunas actividades vinculadas a ventas finales con las cuales, si la alícuota es por debajo de 4%, puede ir un poco hacia arriba para compensar otras que bajen. Sí queremos que baje Ingresos Brutos, pero que se concentre más en las ventas finales más que en la producción intermedia.

¿Esa sería la fórmula para convencer a las provincias?

– Las provincias verán, en los próximos años, una mejora en su resultado fiscal por dos motivos: les estamos transfiriendo el 15% (de la recaudación que va a la Anses) que se acordó el año pasado: Santa Fe, Córdoba y San Luis ya lo reciben por entero, y con las provincias que firmamos el acuerdo, ya reciben 6% del 15% y les quedan tres años para crecer en la masa coparticipable. Además, estamos avanzando con una ley de responsabilidad fiscal, que mantiene constante el gasto primario en términos reales por los próximos años. La combinación de gasto primario constante con recursos crecientes, a los que se suman recursos por el crecimiento de la economía, va a llevar a que el resultado de las provincias pase de un déficit de medio punto del PBI a un superávit de casi tres puntos en cinco años. Parte de ese superávit, creemos que las provincias deben asignarlo a financiar la baja de Ingresos Brutos y Sellos. Esto lo estamos conversando. Si lo hacemos, en cinco años el esquema tributario habrá cambiado de una manera inimaginable hace un tiempo atrás.

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