El Gobierno dio el primer paso para volver a aumentar el gas, que subiría un 40%. El ente regulador convocó a audiencias públicas para tratar los ajustes por inflación que recibirán las empresas, que se aplicarían en diciembre; también habrá aumentos de luz.


Después de las elecciones, el Gobierno comenzó a cumplir con sus promesas de campaña, aunque no traigan buenas noticias para los bolsillos de los consumidores. Con el triunfo en las urnas todavía fresco, el Enargas, el ente que regula al sector gasífero, puso en marcha los mecanismos que conducirán a un nuevo aumento de tarifas , que podría aplicarse en diciembre o, a más tardar, en el primer mes del año próximo. Esa suba estaba prevista y ya había sido anunciada por el ministro de Energía, Juan José Aranguren . Ayer, el ente regulador convocó a audiencias públicas el 13 y el 14 del mes próximo para discutir los aumentos.

En el primer caso, el llamado involucra a Gasnor, Gas del Centro y Gas Cuyana, la segunda audiencia, abarcará a Camuzzi Gas del Sur y Camuzzi Gas Pampeana, e incluye la adecuación tarifaria transitoria correspondiente a Transportadora de Gas del Sur.

Los nuevos aumentos inaugurarán una nueva era en la administración de los servicios públicos, al menos desde el punto de vista de las empresas prestatarias. Por primera vez en más de 15 años, recibirán un ajuste por inflación para que el encarecimiento de los precios internos no afecte su ecuación económica. Con esa bendición, Aranguren espera que las compañías privadas eviten poner excusas al momento de mejorar y ampliar el servicio.

La revisión tarifaria integral (RTI), que se hizo a fines del año pasado, dispuso que los ingresos de las empresas se ajusten sobre la base del índice de precios internos al por mayor (IPIM). El dato de octubre recién se conocerá en la primera semana del mes próximo, pero sumaba hasta septiembre pasado un incremento del 14,78%, que debería trasladarse por completo a la factura (su impacto en la boleta, en términos porcentuales, sería mucho menor).

A eso se sumaría el segundo escalón de los aumentos prometidos por Energía en materia de transporte y distribución de gas. Para no ocasionar una nueva indigestión tarifaria, el Enargas les dio a las distribuidoras en enero una suba del 30%, en noviembre otra del 40% y habrá otra del 30% adicional a partir de abril del año próximo.

Habrá más componentes que engrosarán la factura. Por ejemplo, el precio del gas en boca de pozo, que ahora ronda los US$ 3,77 por millón de BTU, pasará a US$ 4,19 para un cliente promedio. El aumento se destinará a reducir los subsidios que el Estado destina a las petroleras, últimas beneficiarias de la suba. Ese ajuste debía aplicarse este mes, pero se postergó por las elecciones.

Aunque aún restan elementos para hacer el cálculo final, en el sector privado estimaban ayer que un cliente promedio denominado R3-1, que se ubica a mitad de camino entre los que menos y los que más consumen, tendrá un aumento no inferior al 40 por ciento.

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