El director de la Unidad Provincial de Manejo del Fuego, Roberto Sosa, aseguró por Radio Nacional Ushuaia que, tras el fin de semana largo y el inicio de la temporada, la estadística de fogones mal apagados no bajó del año pasado, con el riesgo de incendios forestales que implica. Recordemos que desde el 1 de Octubre rige la prohibicion de realizar fogones en lugares no habilitados.


Sosa afirmó que se necesitan entre 30 y 50 litros de agua para apagar un fogón mediano.

“Lamentablemente este fin de semana largo nos hemos encontrado con la noticia de que varios días del fin de semana, en el medio de la recorrida de prevención que hacemos normalmente entre prevención y fiscalización, los brigadistas tuvimos que salir a socorrer y terminar de apagar fogones que fueron abandonados en lugares habilitados y en lugares no habilitados”, afirmó Sosa esta mañana en declaraciones a Radio Nacional Ushuaia.

En este sentido expresó que “le pedimos a la población en general que cuando se retiren del lugar y más en lugares habilitados porque en los no habilitados nosotros hacemos actas de constatación que después se deviene a una infracción si así lo amerita”.

Sosa aseguró que “nos hemos encontrado fogones en lugares habilitados y pasó que como en la temporada pasada nosotros terminamos apagando 20 o 30 fogones”.

“Lo importante es que la gente y la población tome conciencia”, destacó el brigadista.

Para que la gente tenga idea, explicó que “hacemos un cálculo normalmente y decimos cuando hacemos las campañas, es que se imaginen que un fogón de 50 centímetros por 50 centímetros prendido más de 24 horas necesita mínimo entre 50 a 100 litros de agua para ser bien apagado. Pero yo pregunto cuántas personas tiran esa cantidad de agua en un fogón, nadie. Comúnmente siempre se tira lo que sobra del termo del mate, lo que sobró de la hielera o algún descartable de agua o gaseosa”.

Y remarcó que “lo que le pedimos a la gente es que lleve un bidón grande de agua, y en los lugares habilitados la mayoría están habilitados cerca de chorrillos o arroyos, justamente para que la gente pueda disfrutar. Muchos lugares son privados, no son públicos, y nosotros hacemos los trámites para que no se les cobre la entrada”.

En este sentido sostuvo que “a veces tienen muy cerca un curso de agua y tampoco lo hacen, no van a buscar agua”.

“Lo que le decimos nosotros es que lamentablemente el cambio climático llegó a la provincia y por ahí las explicaciones que te da la gente cuando le decimos que tiene que tirar abundante agua y que no lo tapen, es que viven hace más de 20 años en la isla y siempre hicieron lo mismo”, aseveró.

Y agregó que “lo que ocurre es que el cambio climático ha llegado y lamentablemente lo que antes ocurría que caía un rocío durante el verano en la noche, ahora no pasa”.

Sosa indicó además que “un gran error es pretender tapar el fuego y pensar que lo apaga. Eso lo que hace como tenemos un matillo muy chico que es la parte donde está el pasto, la tierra y el humus, y lo que está debajo de eso es piedra, la conformación rocosa. Lo que nosotros tenemos es que todas las raíces van por arriba y se entrelazan entre un árbol y otro, entre una especie y otra”.

“Cuando uno va y lo tapa, el calor dilata y contrae las piedras y la tierra y entra oxígeno, al entrar oxígeno inmediatamente eso hace un efecto horno. Eso queda ahí latente hasta que reaviva y si hay fuego es peor porque va tomando la raíz por dentro y en algún momento hace efecto chimenea, en algún lado revienta y se prende”, dijo.

Finalmente destacó que “estamos manteniendo la misma estadística que el año pasado por fin de semana, y también el tema de la basura, mucha gente no vuelve con sus residuos, no es mucho el esfuerzo que hay que hacer pero lamentablemente no lo hacen o lo tiran en la ruta”.

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