El país conserva 431 puntos, un 40% por encima de Brasil (300 puntos), duplicando al de los países vecinos. El default, el déficit en las cuentas públicas, y un mercado de capitales con restricciones son las principales causas.


“La brecha con Brasil está disminuyendo, pero no porque nosotros vengamos tan bien, sino porque a ellos (por Brasil) los están afectando mucho los escándalos de corrupción”, señala Nery Persichini, economista jefe en MB Inversiones.

Desde aquel 23 de diciembre de 2001 en que Adolfo Rodriguez Saá asumía la presidencia de la Nación y en el mismo acto disponía la suspensión del pago de la deuda (default) -con todo el Congreso aplaudiendo de pie- el concepto de “riesgo país” se incorporó al vocabulario cotidiano. Con el paso del tiempo, fue quedando un poco en el olvido, pero en aquellos días finales de 2001 y durante 2002, el índice se seguía tan de cerca como la cotización del dólar o el pronóstico del tiempo, a tal punto de que un programa de radio lo adoptó como nombre.

Básicamente, el riesgo país es la diferencia entre las tasas que pagan los títulos de un determinado país por encima de lo que paga un bono del Tesoro de los Estados Unidos al mismo plazo, ya que este está considerado “libre de riesgo”.

Pese al nuevo episodio de esta semana en el escándalo de corrupción en Brasil que hizo que el riesgo país brasileño trepara un 16,28% en un día y se ubicara en los 300 puntos, está todavía muy lejos de los 431 que ostenta la Argentina.

“La brecha con Brasil está disminuyendo, pero no porque nosotros vengamos tan bien, sino porque a ellos (por Brasil) los están afectando mucho los escándalos de corrupción”, señala Nery Persichini, economista jefe en MB Inversiones.

Las causas que mantienen alto el riesgo país de Argentina, duplicando a la mayoría de los países de la región, son varias. “En primer lugar, el default, que se prolongó hasta 2015, incidió muchísimo. Luego juegan otros factores, como el déficit en las cuentas públicas, un mercado de capitales con restricciones que recién se terminaron de liberar hace algunos meses y también la falta de estadísticas que experimentamos durante mucho tiempo a raíz de la intervención del Indec”, remarca Persichini.

El economista señala además “la falta de autonomía del Banco Central durante la gestión anterior y el tiempo que le demandará a la actual gestión cumplir con sus metas fiscales, que es mucho mayor al que el mercado está dispuesto a esperar”.

“De no mediar conflictos internacionales o procesos exógenos, la Argentina va a ir acercándose a los niveles de la región. Brasil, sería la primera posta a superar, pero ayudados por la mala performance de ellos”, señala Persichini.

Esta semana, Moody´s Investors Service publicó un informe en el que se señala, al analizar las potenciales implicaciones crediticias, que la mayoría de los países latinoamericanos tienen puntuaciones relativamente débiles en indicadores de “gobernanza” (eficacia, calidad y buena orientación de la intervención del Estado) relacionados con la corrupción, y que tales puntuaciones se han debilitado en la última década.

“Durante la última década se combinaron buenos niveles de liquidez por parte de los inversores con una baja tasa de retornos en los países centrales, con lo cual las inversiones se volcaron a países emergentes que ofrecían un mayor retorno, haciendo caso omiso a los niveles de corrupción y a la calidad institucional”, concluyó Persichini.

Fuente: El Cronista.

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