Sebastián Franco Grande*


Actualmente la industria de hidrocarburos continúa focalizada en la inestabilidad y debilidad del precio del petróleo. Esa información que nos brinda el mercado no solamente altera las decisiones de inversión; reaviva dudas que parecían hace tiempo resueltas y retroalimenta antiguos y nuevos temores acerca de la potencialidad y durabilidad de la industria. Por ejemplo el surgimiento de las energías renovables, como una alternativa sustentable y limpia en términos medioambientales, ahora se plantea como un sustituto más rentable frente a los rendimientos menguados de la tradicional actividad de casi doscientos años de historia.

La intención es mostrar cuánto de estos riesgos son fundados en escenarios futuros posibles y cuánto es parte del propio del clima de negocios actual y de la retroalimentación de miedos infundados.

Para ello vamos a mencionar algunos datos que grafican el panorama que presenta la gigante British Petroleum  como el futuro de la industria a través del Reporte “Energy Outlook” de este año. Este reporte resume los puntos importantes en materia de producción y demanda de energía analizados por región y tipo de fuente energética a utilizar por la humanidad desde el pasado reciente hasta el 2035.

Por ejemplo el  consumo mundial de energía en 2015 fue de 13 mil millones de toneladas equivalentes de petróleo, que es el poder energético que representa quemar esa cantidad de petróleo. En realidad, el consumo de derivados líquidos de la extracción de petróleo y gas representa sólo el 33% del total de esa energía, el consumo de gas natural comprende el 24% y el carbón un 29%. En total esas tres fuentes suman el 86% de la cantidad de energía consumida y por lo tanto son los recursos de mayor importancia relativa.

Las otras tres fuentes de generación de energía aportaron el 14% de energía restante, siendo la energía hidroeléctrica la que aportó la mayor cantidad, un 7%, seguida por la energía nuclear y los recursos renovables con un 5% y 3% respectivamente.

Según esta publicación se prevé que en 2035 el consumo total de energía será de 17 mil millones de toneladas equivalentes de petróleo, lo que representa un incremento bruto de 32% respecto de lo consumido actualmente y un ritmo de crecimiento de un 0,7% anual. Estas son enormes cantidades ya que representan todo lo que va a consumir el mundo en energía dentro de 20 años y  para tranquilidad de los participantes de esta industria, el consumo de combustibles líquidos seguirá liderando el tipo de fuente energética consumida, pasando el nivel de los 5 mil millones de toneladas de petróleo equivalente hacia esa fecha, un crecimiento de un 30%.

El consumo de carbón ganó partición en la última década pasando de 2300 millones de toneladas de petróleo equivalente a 3800. Esto se debió en gran medida al crecimiento chino cuya principal fuente de energía proviene de la quema del carbón. Sin embargo en el futuro se prevé una desaceleración del fenómeno de tal forma que el gas natural lo sobrepase hacia el final del período. El caso del gas natural es interesante ya que, se piensa, va a reemplazar en gran medida al consumo de combustibles líquidos en su función como generador de electricidad, principalmente en Estados Unidos pero también en el resto del mundo. De esta manera se convierte en la fuente de energía que más va a crecer en términos absolutos, creciendo en 1300 millones de toneladas, un 40% de crecimiento sobre lo consumido actualmente frente al menor 20% de crecimiento de los combustibles líquidos.

Por detrás de éstas más importantes, se encuentran las fuentes de energía que más van a crecer en términos relativos durante los próximos años contribuyendo a la diversificación de la matriz energética actual, fenómeno que se va producir exceptuando el caso del gas natural ya mencionado. Por ejemplo, las energías nuclear e hidroeléctrica van a crecer un 46% y un 43%, respectivamente, mientras que la fuente que más va a crecer en términos relativos va a ser el consumo de renovables con un crecimiento de un 283% que hoy en día representa 350 millones de toneladas equivalentes de petróleo y se espera que para 2035 llegue a los 1350 millones.

Además es interesante saber las regiones que más energía van a producir y qué tipos de energía las mismas producirían para interpretar la potencialidad de las mismas. Actualmente América del Norte produce el 20% de la energía mundial, aproximadamente lo mismo que la región de Europa y Eurasia, Medio Oriente produce un 15% y África y el Resto de América producen un 6% cada uno. El resto de la energía producida se da en la región que más genera, Resto de Asia, con un 31% o 4100 millones de toneladas de petróleo equivalente. En cuanto a las perspectivas de largo plazo las dos regiones de las que se espera mayor crecimiento es Resto de Asia y Resto de América, con un porcentaje de crecimiento de 46% y 43% y llegando a proveer entre las dos 7200 millones de toneladas equivalentes de petróleo, más de la mitad de la energía producida en el planeta. Por otro lado, las regiones de África, América del Norte y Medio Oriente crecerán en promedio un 30% y contribuirán en conjunto con 7100 millones de toneladas. Finalmente Europa y Eurasia tiene poco potencial de crecimiento con un 10% de crecimiento aproximadamente y llegando a aportar 3000 millones de toneladas.

En cuanto al tipo de energía que estas regiones producirán podemos remarcar que la región de mayor crecimiento esperado tanto en términos relativos como absolutos, Resto de Asia, basará su crecimiento en una matriz diversificada de energía en donde pierde participación la producción de carbón y petróleo pero se incrementa agresivamente la producción en base a las energías renovables, nuclear e hidroeléctrica. Es de notar que el carbón si bien reduce de 65% a 55% su participación en la matriz de la región, explicará aún el 35% de la expansión de la producción, 700 de las 1900 millones de toneladas. Es de notar también que la región de Medio Oriente aumentará su incipiente producción de energías nuclear y renovables aunque ello no modificará significativamente la composición de su matriz energética ya que hoy en día se compone de un 99,5% de derivados del petróleo y gas, y dentro de 20 años se espera que ese porcentaje se reduzca a 98% con una aparición del 1% para cada una de las energías mencionadas anteriormente.

El caso de América del Norte es distinto porque ya tiene una matriz energética diversificada. En este caso perderá participación la producción de energía nuclear y carbonífera, 8% a 5% y 18% a 10%, respectivamente. Por el contrario los tipos de energía que van a contribuir con el crecimiento de la producción norteamericana serán el gas, el petróleo y los renovables, en ese orden, y en conjunto explicarán el 80% de la producción de estos países.

Finalmente en nuestra región, Resto de América, aunque predomina como en la mayoría, la producción de petróleo y gas por sobre el resto de las energías, existe también una matriz diversificada y una gran incidencia de la energía hidroeléctrica. Hacia 2035  la producción en la región crecerá 43%, de 830 millones de toneladas a 1200 millones, y el tipo de energía que más se expandirá será el petróleo con 140 millones de toneladas más que las 400 producidas actualmente.

Si bien estos datos son pronosticados por un empresa petrolera y podríamos intuir que estarían sesgados hacia los intereses de esa industria, los mismos nos pueden ayudar a incorporar las magnitudes con las que se trabaja en la actualidad, y además, tratar de estimar posibles escenarios futuros de una manera más realista.

*Licenciado en Economía de la Universidad de Buenos Aires.

 

Comentarios